PRESENTACIÓN ENERGÍA 2019

 

FORO DE LA INDUSTRIA NUCLEAR ESPAÑOLA acude puntual a su cita anual para presentar el prontuario ENERGÍA 2019, que recopila datos e información actualizados del sector energético. Como en ediciones anteriores, puede consultarse y descargarse en nuestra web www.foronuclear.org.

 

Durante el pasado año, la recuperación económica en nuestro país se ha mantenido, pudiendo constatarse en la evolución de diferentes indicadores. El Producto Interior Bruto (PIB) en el conjunto del ejercicio 2018 creció un 2,5% en términos reales, la demanda energética final un 3,4% y la de productos petrolíferos un 2,8%.

 

El consumo de electricidad mantiene una evolución positiva por cuarto año consecutivo con un incremento del 0,4% respecto a 2017, tras la caída del período 2008-2014. Este aumento se ha producido a pesar del descenso del 0,5% de la producción nacional, pues las importaciones han aumentado de nuevo. El sistema eléctrico español tuvo un saldo netamente importador de 11.102 GWh, lo que significa un notable crecimiento del 21,1% respecto a 2017, debido principalmente a la reducción de las exportaciones a Marruecos, ya que se mantuvieron prácticamente sin cambios las importaciones desde Portugal y Francia. De este modo y por tercer año consecutivo, se mantuvo el saldo importador, en contraposición al exportador registrado entre 2004 y 2015. En todo caso, el consumo de 2018 se encuentra todavía en niveles similares a los de 2004, y todavía lejos de la demanda máxima alcanzada en 2008, más de un 9% inferior.

 

Por lo que respecta a la generación eléctrica, la producción neta en España en 2018 fue de 260.906 GWh, aproximadamente 1.400 GWh inferior a la del año anterior. Además, se produjeron cambios notables en su estructura. El año 2018 fue muy húmedo, por lo que la producción hidráulica se incrementó en un 74,4%, lo que condujo al descenso en la generación térmica, cuya contribución había resultado especialmente relevante en 2017, año de extraordinaria sequía. Estas cifras ponen de manifiesto el papel cada vez más notable de las tecnologías estables y de respaldo, y la necesidad de un mecanismo de mercado que asegure su permanencia en nuestro sistema eléctrico. Asimismo, aunque en menor medida, se incrementaron la producción eólica y la de las plantas de cogeneración. Por el contrario, la solar fue la tecnología que más redujo su producción.

 

La generación nuclear fue un año más la tecnología que más aportó al mix eléctrico nacional, con un 20,4%. Las centrales de carbón y de ciclo combinado de gas natural, para adaptarse a la mayor disponibilidad del recurso hidráulico, redujeron su producción con respecto al año anterior representando respectivamente el 14,3% y el 11,5%. La producción hidroeléctrica contribuyó con el 13,8%. El fuelóleo, que ya no participa desde hace años en el mix peninsular, redujo su producción en un 4,5% en los sistemas extrapeninsulares y representó menos del 3% del total de la producción nacional. El conjunto de las tecnologías convencionales produjeron 163.308 GWh, un 1,2% inferior a la de 2017.

 

Por su parte, la producción del resto de tecnologías en 2018 fue de 97.598 GWh, un 0,6% superior a la del año anterior. De esa cantidad, el 70,3% corresponde a las energías renovables y los residuos, y el 29,7% restante se refiere a la cogeneración y al tratamiento de residuos. La tecnología con mayor cuota fue la eólica con un 19% del total de la producción nacional, mientras que la producción solar se situó ligeramente por debajo del 5%.

 

Hay que reseñar que la producción libre de emisiones se ha situado en el 59% del total, siendo la energía nuclear el 34,4% de la misma. Esto ha supuesto un descenso significativo de las emisiones del sector eléctrico del orden del 14%, cifra que contrasta con el 18% de incremento del 2017 respecto al año precedente.

 

La demanda máxima del sistema peninsular alcanzó 40.611 MW la noche del 8 de febrero, un 10% por debajo de la máxima histórica alcanzada en 2007. Por su parte, la potencia neta instalada en España en 2018 se mantuvo sin variaciones netas significativas, ya que los aproximadamente 390 MW dados de baja en las centrales de gas quedaron prácticamente compensados por los 340 MW dados de alta en el parque eólico.

 

En total, las tecnologías convencionales representaron el 63,7% del parque generador, mientras que la potencia correspondiente a las otras tecnologías supuso el 36,3% restante. Los ciclos combinados con el 25,3%, la eólica con el 22,6% y la hidráulica con el 19,6% son las tecnologías con mayor cuota de potencia instalada.

 

En cuanto al número de horas de funcionamiento medio, durante 2018 destacó una vez más el parque nuclear con 7.474 horas, seguido por la cogeneración (5.048 h), la biomasa y residuos (4.528 h) y el carbón (3.716 h). Las centrales de ciclo combinado de gas natural funcionaron 1.143 horas.

 

La dependencia energética exterior sigue siendo un aspecto negativo de nuestra realidad económica. En términos económicos, el saldo de la balanza energética supuso para nuestro país un déficit de 30.816 millones de euros en 2018, 4.656 millones más que el año anterior. Ese déficit equivale al 2,6% de nuestro PIB. En términos relativos dependemos en un 73% de otros países. La media en la UE-28 es del 55%, y en nuestro entorno, sólo Bélgica, Italia y Portugal presentan una dependencia en términos relativos superior a la de España.

 

Centrándonos en la energía nuclear, en 2018 generó el 20,4% del total de electricidad consumida en el país, con tan solo el 6,8% de la potencia instalada. En conjunto, los siete reactores que conforman el parque nuclear español tuvieron una producción de 53.198 GWh netos, con unos indicadores de funcionamiento globales entre los mejores del mundo, con valores cercanos al 90%.

 

En cuanto a las perspectivas para el ejercicio 2019, el principal objetivo de la industria nuclear española es el funcionamiento continuado de los siete reactores nucleares, manteniendo siempre las condiciones de seguridad. Tal como indica el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 del Ministerio para la Transición Ecológica, la energía nuclear ha de seguir jugando un importante papel en la transición hacia una economía y un sistema eléctrico descarbonizados, si se quieren alcanzar los objetivos establecidos internacionalmente con los paquetes energía y clima de la Unión Europea y el Acuerdo de París COP21 de Naciones Unidas.

 

En este sentido, en el mes de marzo se ha procedido a presentar la solicitud de la renovación de las autorizaciones de explotación actualmente vigentes de las centrales Almaraz I y II y Vandellós II.

 

Por otra parte, para poder seguir manteniendo el funcionamiento continuado del parque nuclear es preciso asegurar su viabilidad económico-financiera durante el tiempo en el que se produzca la transición energética. La generación nuclear está sometida a una importante carga tributaria, por las distintas tasas, tributos e impuestos nacionales, autonómicos y locales que ha de afrontar, y que en los últimos ejercicios suponen más del 40% de la facturación anual del parque nuclear por la producción de electricidad. Por ello, es necesario que existan unas reglas de juego equilibradas y neutras para todas las tecnologías y un marco regulador que establezca mecanismos adecuados que garanticen el retorno de las inversiones y la recuperación de los costes incurridos.

 

A nivel europeo, hay que mencionar los acuerdos alcanzados en todas las normas que comprenden el paquete de “Energía limpia para todos los europeos”, algunas muy importantes como la Directiva o el Reglamento de electricidad. Es un hecho significativo en el proceso de transición energética en marcha. Si la electricidad debe ser el vector energético que lidere el proceso de descarbonización de la economía, su consumo  deberá aumentar a lo largo de la próxima década de manera sostenida para alcanzar los objetivos que la Comisión Europea ha aprobado para el año 2030:

 

40% de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) respecto a 1990.

32% de renovables sobre el consumo total de energía final bruta, para toda la UE.

32,5% de mejora de la eficiencia energética.

15% de interconexión eléctrica entre los Estados miembros.

 

A ello hay que añadir que la Comisión Europea actualizó el 28 de noviembre de 2018 su hoja de ruta hacia una descarbonización sistemática de la economía con la intención de convertir a la Unión Europea en neutra en carbono en 2050. Sin duda, la aportación nuclear será muy importante para alcanzar esos objetivos.

 

No queremos despedirnos sin agradecer a nuestros lectores el interés que nos dispensan a lo largo de los casi 35 años de vida de esta publicación. Nuestro deseo es seguir recibiendo sugerencias que permitan mejorar futuras ediciones y, en definitiva, el servicio que pretendemos facilitar con ENERGÍA 2019 y todas las publicaciones y actividades que realiza FORO NUCLEAR.

 

Madrid, junio de 2019